Desde las antiguas ciudades mayas hasta las comunidades costeras que hoy buscan nuevos territorios, la historia demuestra que las sequías, las inundaciones, las erupciones volcánicas y el aumento del nivel del mar pueden transformar sociedades enteras.
Por la redacción de BuenasNews
SANTO DOMINGO. — Mucho antes de que existiera el concepto moderno de calentamiento global, numerosas comunidades tuvieron que abandonar sus hogares debido a las transformaciones del entorno natural. Algunas perdieron sus ciudades, otras migraron en busca de agua y alimentos, y otras vieron cómo el territorio que habitaban quedaba sumergido o se volvía difícil de cultivar.
Hoy, la ciencia permite comprender mejor esos procesos y distinguir entre los cambios naturales del clima que han ocurrido durante miles de años y el calentamiento global contemporáneo, causado principalmente por las actividades humanas.
La historia de estos pueblos ofrece una perspectiva importante sobre uno de los desafíos más relevantes de nuestro tiempo: cómo proteger a las poblaciones cuando el lugar donde viven deja de ofrecer condiciones seguras para permanecer.
El calentamiento global no comenzó con la era moderna, pero el actual tiene una causa identificada
El clima de la Tierra ha cambiado a lo largo de millones de años. Las variaciones en la órbita terrestre, la actividad volcánica y otros procesos naturales han contribuido a alternar períodos fríos y cálidos.
Sin embargo, el calentamiento global actual presenta una diferencia fundamental. De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), las actividades humanas, principalmente las emisiones de gases de efecto invernadero, han causado inequívocamente el calentamiento global.
El incremento de las emisiones comenzó a intensificarse con la Revolución Industrial, a partir del siglo XVIII, cuando el carbón y posteriormente el petróleo y el gas se convirtieron en fuentes fundamentales de energía.
Según el IPCC, la temperatura media de la superficie terrestre fue aproximadamente 1,1 grados Celsius superior al promedio de 1850-1900 durante el período 2011-2020. Posteriormente, 2024 se convirtió en el año más cálido registrado hasta entonces, de acuerdo con los análisis de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA).
Es importante aclarar que un año por encima de 1,5 grados respecto al período preindustrial no significa que se haya superado definitivamente el objetivo climático internacional de limitar el calentamiento a largo plazo. Son medidas diferentes.
Los mayas: sequías y transformaciones de una civilización
Entre los ejemplos históricos más estudiados se encuentra el de los antiguos mayas de las tierras bajas de Mesoamérica, territorio que comprende zonas de los actuales México, Guatemala y Belice.
Entre los siglos VIII y XI, numerosos centros políticos y urbanos experimentaron una disminución de población y el abandono de importantes asentamientos. Los investigadores han encontrado evidencias de sequías prolongadas que afectaron a estas regiones durante períodos de crisis.
La reducción de las lluvias pudo perjudicar la producción agrícola y el abastecimiento de agua, dificultando la supervivencia de comunidades que dependían de esos recursos. Sin embargo, los especialistas advierten que la sequía no explica por sí sola todos los cambios ocurridos.
Los conflictos políticos, las transformaciones económicas, la presión sobre los recursos y las diferencias ambientales entre regiones también desempeñaron un papel importante.
El caso maya deja una lección esencial: una crisis ambiental puede agravar los problemas de una sociedad, pero no necesariamente constituye la única causa de su transformación.
Además, hablar de la desaparición de los mayas sería incorrecto. Aunque muchas ciudades antiguas fueron abandonadas, los pueblos mayas sobrevivieron y sus descendientes mantienen sus lenguas, tradiciones e identidades hasta nuestros días.
Groenlandia: cuando las condiciones de vida cambiaron
Otro caso relevante es el de los asentamientos nórdicos establecidos en Groenlandia a finales del siglo X.
Sus habitantes desarrollaron comunidades agrícolas y ganaderas en un entorno exigente. Con el paso del tiempo, las condiciones climáticas se hicieron más difíciles, mientras que los cambios económicos y las dificultades para mantener conexiones comerciales con Europa también pudieron afectar su supervivencia.
Durante los siglos siguientes, esos asentamientos fueron abandonados. Las investigaciones relacionan su declive con una combinación de factores ambientales, económicos y sociales, sin atribuir el desenlace exclusivamente al frío.
A mediados del siglo XV, la presencia de aquellas comunidades nórdicas había terminado.
Este episodio demuestra que las condiciones climáticas pueden influir en la viabilidad de una población cuando afectan su alimentación, sus actividades económicas y su capacidad para mantener vínculos con otras regiones.
No obstante, la evidencia disponible no permite afirmar que todos sus habitantes murieran ni establecer con certeza el destino de cada persona.
Doggerland: tierras prehistóricas que quedaron bajo el mar
Miles de años antes de la aparición de las grandes civilizaciones, el territorio conocido como Doggerland conectaba zonas de la actual Gran Bretaña con Europa continental.
Durante la última glaciación, el nivel del mar era mucho más bajo porque una gran cantidad de agua permanecía almacenada en los glaciares. En aquellas tierras vivieron comunidades prehistóricas de cazadores y recolectores.
Cuando terminó la glaciación, las temperaturas aumentaron, los hielos se derritieron y el nivel del mar subió progresivamente. Gran parte de Doggerland terminó sumergida.
El proceso no ocurrió de un día para otro: fue una transformación prolongada del paisaje que redujo gradualmente el territorio disponible para sus habitantes. Un gran deslizamiento submarino también provocó un tsunami en la región, aunque no debe confundirse ese episodio concreto con la causa de toda la inundación de Doggerland.
Los detalles sobre el destino de cada comunidad siguen siendo objeto de investigación arqueológica.
Doggerland constituye un ejemplo de cómo un cambio climático natural puede modificar la geografía y obligar a las poblaciones a adaptarse a nuevas condiciones.
Newtok, Alaska: una comunidad que necesita trasladarse
La migración por causas ambientales no pertenece únicamente al pasado.
En Alaska, la comunidad indígena yupik de Newtok lleva años afrontando una grave amenaza por la erosión costera, las inundaciones y la degradación del suelo permanentemente congelado, conocido como permafrost.
El avance de la erosión amenaza las viviendas y las infraestructuras esenciales. Ante estas condiciones, las autoridades y los residentes han trabajado en el traslado de la comunidad a Mertarvik, un nuevo asentamiento situado en otra ubicación.
La reubicación representa mucho más que construir casas en un lugar diferente. Implica mantener los servicios públicos, garantizar el acceso al agua y la electricidad, proteger los medios de subsistencia y preservar los vínculos culturales y comunitarios.
Aunque el calentamiento global agrava determinados riesgos en las regiones árticas, la erosión y las inundaciones también dependen de factores locales, como las características del terreno, las tormentas y la dinámica de los ríos.
El caso de Newtok evidencia que la adaptación climática requiere planificación, recursos y participación de las propias comunidades.
¿Por qué las comunidades se ven obligadas a abandonar sus hogares?
Aunque cada episodio tiene características particulares, existen varios mecanismos por los que los cambios ambientales pueden provocar desplazamientos humanos:
Sequías prolongadas: reducen la disponibilidad de agua, afectan las cosechas y pueden causar inseguridad alimentaria.
Aumento del nivel del mar: amenaza las zonas costeras bajas, favorece la erosión y puede contaminar con agua salada las fuentes de agua dulce.
Inundaciones y tormentas: destruyen viviendas, carreteras y servicios esenciales.
Erupciones volcánicas: pueden sepultar poblaciones, contaminar el entorno y destruir los terrenos agrícolas.
Cambios persistentes de temperatura y precipitación: alteran los ecosistemas, la agricultura y las actividades económicas de las que dependen las comunidades.
Estos fenómenos no afectan a todas las poblaciones por igual. La pobreza, la ubicación geográfica, la calidad de las viviendas, el acceso a los servicios públicos y la capacidad de recuperación influyen en las consecuencias de un desastre.
Por esa razón, dos comunidades expuestas a un fenómeno parecido pueden experimentar resultados muy diferentes.
¿Qué nos enseña la historia ante el calentamiento global actual?
Los casos históricos y contemporáneos muestran que perder un territorio no siempre significa que desaparezca un pueblo. En ocasiones, sus habitantes se trasladan, reconstruyen sus hogares y conservan sus tradiciones en otros lugares. En otras, las pérdidas humanas, la fragmentación social y la desaparición de determinadas prácticas culturales pueden ser irreversibles.
La historia también invita a evitar explicaciones demasiado simples. No todas las civilizaciones que abandonaron sus ciudades lo hicieron por el clima, y no todos los desastres naturales son consecuencia del calentamiento global.
La diferencia del presente es que el calentamiento global está impulsado principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero. Esto significa que reducir esas emisiones, proteger los ecosistemas y preparar a las comunidades vulnerables puede contribuir a limitar los riesgos futuros.
La planificación urbana, los sistemas de alerta temprana, la protección de las costas y la disponibilidad de agua segura son medidas fundamentales. Cuando permanecer en un territorio deja de ser viable, la reubicación debe realizarse con participación de la población afectada, garantías de derechos y respeto por su identidad cultural.
Una lección para las generaciones actuales
Desde los antiguos asentamientos de Doggerland hasta las comunidades que hoy enfrentan la erosión costera, la historia demuestra que la relación entre el ser humano y la naturaleza es inseparable.
Las sociedades han encontrado distintas maneras de responder a los cambios ambientales, pero sus posibilidades de adaptación dependen de los recursos disponibles, la organización social y la magnitud de las amenazas.
Comprender estos procesos no significa asumir que todas las comunidades están destinadas a desaparecer o migrar. Significa reconocer que los riesgos ambientales existen, que sus consecuencias pueden agravarse por las actividades humanas y que la preparación puede marcar una diferencia decisiva.
La gran lección histórica es que, cuando el entorno cambia, proteger a las personas exige algo más que salvar edificios: también implica preservar sus medios de vida, sus derechos, su memoria y la posibilidad de seguir siendo una comunidad.
Fuentes de consulta
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Informe de síntesis del Sexto Informe de Evaluación.
NASA. 2024 Was the Warmest Year on Record.
Douglas, P. M. J. y colaboradores (2016). Impacts of Climate Change on the Collapse of Lowland Maya Civilization. Annual Review of Earth and Planetary Sciences.
Departamento del Interior de Estados Unidos. Información sobre la reubicación de comunidades indígenas amenazadas por el cambio climático.
Estado de Alaska. Newtok Planning Group: planificación y traslado de la comunidad a Mertarvik.


