Con 407 medallas, México terminó en la cima de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe. República Dominicana fue quinta con 150 preseas, mientras la organización destacó el impacto deportivo, humano y regional de una cita que reunió a más de 6,000 atletas.
SANTO DOMINGO.— México convirtió los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 en una demostración de poderío deportivo y cerró la competición como líder absoluto del medallero, mientras República Dominicana culminó quinta, con 150 preseas, en una edición que dejó al país anfitrión ante el reto de transformar la experiencia organizativa en un nuevo impulso para su deporte.
La delegación mexicana terminó con 167 medallas de oro, 125 de plata y 115 de bronce, para un total de 407, prácticamente duplicando en títulos a Colombia, su más cercano perseguidor.
El resultado confirmó la profundidad de una delegación que encontró protagonistas en distintas disciplinas y que desde los primeros días comenzó a marcar distancia en la clasificación general.
Celia Pulido, la gran figura mexicana
Entre las grandes protagonistas de los Juegos estuvo la nadadora mexicana Celia Pulido, quien conquistó 11 medallas: ocho de oro, una de plata y dos de bronce.
Su actuación la convirtió en la atleta más laureada de Santo Domingo 2026 y la colocó como uno de los nombres a seguir en el camino hacia los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
También sobresalieron Itzamary González, con seis oros en natación artística; Marina Malpica, con cinco medallas en gimnasia rítmica; Beatriz Briones, con cinco preseas en canotaje, y Diego Villalobos, con siete medallas en total.
Colombia y Venezuela completan el podio
Colombia terminó segunda con 266 medallas, distribuidas en 91 oros, 98 platas y 77 bronces.
La delegación colombiana tuvo entre sus figuras a María José Rodríguez, en boliche, y Ángel Gabriel Barajas, en gimnasia, ambos con cinco medallas.
Venezuela ocupó el tercer lugar con 216 preseas, gracias a 49 oros, 70 platas y 97 bronces.
Cuba, una de las potencias históricas de la región, concluyó cuarta con 155 medallas, mientras República Dominicana completó el grupo de los cinco primeros.
República Dominicana: quinta, pero con una historia propia
La delegación dominicana cerró con 46 medallas de oro, 37 de plata y 67 de bronce, para un total de 150.
El resultado adquirió una dimensión especial por tratarse del país anfitrión, pero también por las historias individuales que surgieron durante los 16 días de competición.
Atletismo, voleibol, esquí náutico y e-sports fueron algunas de las disciplinas que pusieron de manifiesto el talento dominicano y las historias de atletas que han avanzado, en muchos casos, impulsados principalmente por sus familias y por su propia determinación.
Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento a Christopher Melenciano, atleta con discapacidad auditiva y ganador del oro en el relevo mixto 4x400 metros.
Su actuación representó mucho más que una medalla: fue una demostración de que el deporte dominicano puede abrir espacios de inclusión y competencia para todos.
La promesa de Abinader
Durante la clausura, el presidente Luis Abinader colocó el futuro de los jóvenes atletas en el centro de su mensaje y expresó su compromiso con quienes sueñan con representar al país.
“Me hago responsable de que cada niño que sueñe con ser deportista pueda lograrlo”, afirmó el mandatario.
La frase plantea ahora uno de los principales desafíos posteriores a los Juegos: que el entusiasmo generado por Santo Domingo 2026 se traduzca en programas, infraestructura, formación y oportunidades sostenibles para las nuevas generaciones.
Monegro: “¿Cómo discursear en este ambiente?”
La ceremonia de clausura tuvo además un momento poco habitual.
José P. Monegro, presidente del Comité Organizador, llegó con un discurso preparado y colocado en el teleprompter. Sin embargo, decidió apartarlo.
“Les juro que escribí un discurso y lo traía en el prompter. Está en el prompter. Escribí un discurso. Pero ¿cómo discursear en este ambiente?”, dijo.
A partir de ahí, su intervención dejó de ser un mensaje protocolar para convertirse en un reconocimiento a quienes hicieron posibles los Juegos.
Monegro recordó que los 16 días de competición fueron solamente la parte visible de un proceso que se extendió durante más de tres años.
“Hoy quiero iniciar 16 días de satisfacciones. Pero no fueron los 16 días. No fueron los 16 días, sino el camino transcurrido para llegar allá”, manifestó.
Los voluntarios, verdaderos protagonistas detrás del escenario
El presidente del Comité Organizador dedicó especial reconocimiento a los voluntarios, a quienes atribuyó un papel fundamental en el desarrollo de la justa.
También destacó al equipo que trabajó durante años en planificación, logística, coordinación e infraestructura para hacer posible un evento de esta magnitud.
En lugar de concentrar el balance exclusivamente en medallas, récords y resultados, Monegro puso el foco en quienes estuvieron detrás de las cámaras.
Los Juegos, en su lectura, también pertenecieron a ellos.
Un Caribe más cerca
Uno de los mensajes de mayor contenido político y regional pronunciados durante la clausura fue el relacionado con el vínculo de República Dominicana con el Caribe y Centroamérica.
Monegro reconoció que durante años el país vivió “de espalda” a parte del Caribe y sostuvo que Santo Domingo 2026 ayudó a recuperar una cercanía que siempre había existido.
La presencia de miles de atletas y delegaciones permitió, según explicó, comprobar “lo mucho que nos parecemos y lo mucho que nos queremos”.
Ese puede ser uno de los legados más importantes de los Juegos.
Una medalla se cuenta. Un récord se registra. Una audiencia se mide.
Pero la construcción de vínculos entre pueblos no aparece en una tabla de resultados.
835 millones de personas y una República Dominicana en la mira
El Comité Organizador informó que Santo Domingo 2026 alcanzó una audiencia estimada de 835 millones de personas a través de medios digitales.
Además, la justa reunió a más de 6,000 atletas de 37 países, junto a entrenadores, dirigentes, técnicos, periodistas, voluntarios y trabajadores vinculados a la organización.
Durante poco más de dos semanas, República Dominicana se convirtió en escenario deportivo y punto de encuentro regional. El país fue anfitrión, competidor y vitrina.
Ahora tendrá que demostrar que el legado de esos Juegos puede sobrevivir al desmontaje de las instalaciones, al último podio y al cierre de las cámaras.
El verdadero medallero comienza ahora
Santo Domingo 2026 terminó con México en lo más alto, Colombia y Venezuela completando el podio y República Dominicana en el quinto lugar.
Pero el resultado más importante para el país anfitrión todavía está por escribirse.
La pregunta ya no es cuántas medallas dejó Santo Domingo 2026.
La pregunta es qué hará República Dominicana con todo lo que aprendió, construyó y mostró durante estos Juegos.
El camino conduce ahora hacia Lima 2027.
México llegará como potencia regional. Colombia, como una fuerza en crecimiento. Y República Dominicana, después de haber demostrado que puede organizar una cita de esta dimensión, tendrá ante sí el desafío de convertir el orgullo de haber sido sede en una política deportiva capaz de producir nuevos campeones.


