Santo Domingo, República Dominicana.- La madrugada del 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la historia política de Venezuela. Una serie de explosiones en Caracas dio inicio a la denominada “Operación Resolución Absoluta”, una acción militar ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que culminó con la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
La operación fue precedida por meses de trabajo de inteligencia. En agosto, un equipo clandestino de la CIA ingresó secretamente a Venezuela con el objetivo de recopilar información sobre Maduro, a quien el gobierno estadounidense había catalogado como narcoterrorista. Sin cobertura diplomática —debido al cierre de la embajada estadounidense—, los agentes se desplazaron por Caracas sin ser detectados durante meses.
La información recolectada, combinada con una fuente humana cercana al entorno presidencial y el uso de drones furtivos, permitió a la CIA elaborar un perfil detallado de las rutinas diarias de Maduro, sus desplazamientos, hábitos personales y esquemas de seguridad. El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, confirmó posteriormente que Estados Unidos conocía con precisión los movimientos del mandatario.
Preparativos militares y ventana de ataque
Con estos datos, el Mando Conjunto de Operaciones Especiales preparó una incursión de alto riesgo. Comandos de la Fuerza Delta ensayaron durante semanas dentro de una maqueta a escala real, réplica del complejo donde se alojaba Maduro, construida en Kentucky. La misión dependía de condiciones meteorológicas favorables y de la confirmación en tiempo real de la presencia de Maduro en el lugar objetivo.
En los días previos, Estados Unidos desplegó un amplio dispositivo militar: aviones de operaciones especiales, aeronaves de guerra electrónica, drones armados Reaper, cazas, bombarderos y helicópteros de rescate, provenientes de más de 20 bases y buques de la Marina.
La operación se activó oficialmente la tarde del viernes 2 de enero, aunque la autorización final fue dada por Trump a las 10:46 p. m., desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida. Minutos antes del asalto, una operación cibernética dejó sin electricidad amplias zonas de Caracas, facilitando el ingreso aéreo sin detección.
En las primeras horas de la madrugada del sábado 3 de enero, aviones estadounidenses atacaron sistemas de radar y defensas antiaéreas venezolanas. Posteriormente, helicópteros del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales —conocidos como los Night Stalkers— insertaron a los comandos de la Fuerza Delta en el complejo fortificado donde se encontraba Maduro.
Captura y extracción
Pese a un breve intercambio de fuego, las fuerzas estadounidenses avanzaron rápidamente. En menos de cinco minutos tras irrumpir en el edificio, Maduro y su esposa fueron capturados cuando intentaban refugiarse en una habitación reforzada. No fue necesaria la intervención del negociador del FBI que acompañaba la misión.
"Estaba intentando llegar a un lugar seguro, que no lo era, porque habríamos volado la puerta en unos 47 segundos", dijo Trump.
"Llegó hasta la puerta. No pudo cerrarla. Fue reducido tan rápidamente que no llegó a entrar en ese (cuarto)", agregó.
A las 4:29 a. m., hora local, la pareja fue evacuada en helicóptero hacia el buque estadounidense USS Iwo Jima, en el Caribe, y posteriormente trasladada a la base naval de Guantánamo. Desde allí, un avión gubernamental los llevó a Estados Unidos continental.
Confirmación oficial y consecuencias
A las 4:36 a. m., Trump confirmó públicamente la captura, calificando la operación como “precisa y sin bajas estadounidenses”, aunque autoridades venezolanas reportaron al menos 40 fallecidos entre militares y civiles durante los ataques iniciales.
Horas después, el Departamento de Justicia presentó cargos federales por narcotráfico y narcoterrorismo contra Maduro, Cilia Flores y otros altos funcionarios del régimen. Ambos quedaron bajo custodia federal en Brooklyn, Nueva York.
Un giro geopolítico
Trump justificó la operación como parte de la lucha contra el narcotráfico, aunque el anuncio generó cuestionamientos internacionales sobre su legalidad. El mandatario afirmó que Estados Unidos asumiría el control administrativo del país y participaría en la reconstrucción de su infraestructura petrolera.
La captura de Maduro pone fin a más de dos décadas de chavismo en Venezuela consideras dictadura y abre una nueva etapa de profunda incertidumbre política y regional, con posibles repercusiones inmediatas en aliados estratégicos del régimen, como Cuba y Nicaragua.
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